Fuerza creadora
La creatividad es ya casi un término de moda, una palabra clave en el entorno de los rascacielos de oficinas, los trajes elegantes, las estrategias económicas y el omnipresente afán de autooptimización. Mientras despacho mis tareas de rutina, la contabilidad, llamadas y correos importantes, y peleo contra la presión del tiempo, noto que al final del día muchas veces ya no queda mucha fuerza creadora. Aun así, siento que quienes nos dedicamos al arte estamos “en la fuente” de ese proceso fabuloso que significa la creatividad. Pero no tenemos derechos exclusivos sobre ella. En mi opinión, la creatividad forma parte de la herencia espiritual de todo lo que vive y crece.
Como imagen del trabajo creativo, me gusta imaginar un ser divino infantil, digamos un niño pequeño. Este niño está sentado en un universo de su fantasía, inabarcablemente amplio y, al mismo tiempo, repleto. A más de un alto ejecutivo se le convertirían los ojos en signos de euro ante las posibilidades ilimitadas que se le ofrecen a este niño. ¿Pero qué hace el niño? Solo está ahí sentado y… JUEGA. Desde afuera se ve muy tranquilo y simpático. Por dentro, las hormonas de la felicidad bailan polka y lanzan serpentinas de colores por todas partes. La sensación de libertad, la autoeficacia y la conexión interior producen un estado mental bastante espectacular, en el que en realidad puede pasar cualquier cosa. Quizás el niño se llame Albert Einstein. O Carla Bley. O simplemente es el niño de los vecinos de enfrente, totalmente desconocido para los libros de la humanidad. Y sin embargo su potencial creativo es gigantesco.
Mi creatividad me hace tan feliz y me da tanta vida que (para no reventar) me acostumbré a lanzarla a mi alrededor como loca, por ejemplo con la música que produzco. Pero también descubrí lo maravilloso que puede ser abrirles a otros el espacio para sus propios universos de juego. Por eso celebré muchísimo el primer seminario de un día “Mit der Stimme spielen”, el 10 de enero. Quien se haya entusiasmado todavía puede adentrarse en la improvisación vocal en cuatro fechas más este año (14 de marzo, 13 de junio, 12 de septiembre y 14 de noviembre).
Mis propias ideas e improvisaciones las van a poder escuchar de nuevo con el Kozmic Trio (24 de enero en Gelsenkirchen) y en el próximo concierto en casa de “solo & pur” (14 de febrero en Gelsenkirchen). Para este último recibo reservas por correo electrónico, porque no es público.
Por ahora, me alegro de los muchos momentos inspiradores que nos esperan este año, ¡a todos nosotros!