100 % en el instante
Se podría decir que la vida está hecha de muchos momentos sueltos. Qué experiencia es ya percibir conscientemente una pequeña parte de todos ellos.
Una vez escribí una pieza a propósito de ese instante en que, en la última parada, “Bredeney”, las puertas de los viejos tranvías amarillos se cerraban de golpe todas a la vez, antes de que el tranvía emprendiera el viaje de vuelta. Por más cotidianos y banales que suelan parecer estos pedacitos de tiempo, pueden tintinear o hacer otros ruidos llamativos en nuestro interior cuando uno los siente en todas sus dimensiones. Para mí fue genial que esas puertas se cerraran de golpe y que yo estuviera ahí sentada, con frío, cansada, en plena rutina, sintiéndome anónima y nada especial entre un montón de gente que miraba al vacío y no me prestaba atención. No fue un momento peor que otros que seguramente fueron más espectaculares. Al fin y al cabo, fue tan grande que le escribí una canción.
Busco esos momentos cuando voy a conciertos o canto en ellos, en los ensayos del coro o en fiestas de cumpleaños, pero lo más lindo es cuando llegan solos, justo cuando menos los espero. Densidad del tiempo: 100 %. Presencia en el aquí y ahora: 100 %. Potencial creativo: 100 %. Necesidad de distracción: 0 %.
Ojalá todos podamos sorber el aquí y ahora con toda la entrega de la que somos capaces. – Probablemente muchos más momentos de la vida se lo merecen de lo que podemos imaginar.
¿Vienen a los próximos conciertos, el 3 y el 29 de febrero? Mi densidad del tiempo está como mínimo al 100 % cuando hago música con André y Matthias, y tengo suerte: en febrero me pasa dos veces sobre el escenario, por no hablar de mis momentos de felicidad en la sala de ensayo. Por lo menos la parte pública de la experiencia la comparto con gusto con ustedes. ¡Hasta entonces!